Terrores nocturnos

viernes, 30 de enero de 2015

Dennis Andrew Nilsen

Nunca la frase: “Morir por amor”, fue tan cierta como en este caso. Dennis amó locamente a todos los hombres que mató. Era tal su miedo a que lo abandonaran que guardaba sus cadáveres durante días.

Nació el día 23 de Noviembre de 1945 en Escocia, en un lugar llamado Aberdeen. Su padre se llamaba Olav Nilsen, un hombre que le gustaba la bebida; su madre era Betty Whyte una fanática religiosa.
El y sus dos hermanas vivían con sus abuelos mientras sus padres pasaban un difícil divorcio tras siete años de convivencia.
Contaba con 6 años de edad cuando su abuelo, Andrew Whyte, fallece. Betty lleva al joven muchacho a ver el cadáver; por primera vez en su joven vida fue consciente de lo que significa la muerte. Se sintió solo.
Su infancia fue tranquila, no fue un niño que destacara. Era normal, como cualquier otro.
En 1961 se alista en la armada británica,  11 años más tarde en 1972  la abandonaría para trabajar como vigilante, pero tampoco le duraría mucho y se hizo funcionario lugar en el que trabajó hasta el día que fue arrestado.
La primera victima Fue Stephen Dean Holmes, tenía 14 años cuando conoció a Nilsen en un bar. Lo invitó a su casa y por la mañana, antes de que el joven Stephen se despertara, lo estranguló y lo ahogó. Lo introdujo en la bañera y se dio un largo baño  con el cadáver, en cuanto estuvo bien limpio se  lo llevó a la cama con la intención de mantener relaciones sexuales, pero el cuerpo estaba frío.
El motivo por el que mató a ese joven es por miedo a que se fuera. No quería volver a sentirse solo, abandonado por la persona que más quería. Solo había estado con Stephen una noche pero el sentimiento de mantenerlo siempre a su lado era demasiado grande como para verlo marchar. El mismo Dennis escribiría:
“Temía despertarlo por miedo a que me abandonase. Temblando de miedo lo estrangulé. Él se debatía, y cuando estuvo muerto volví a llevar su joven cuerpo a la cama conmigo y fue el principio del fin de la vida que yo había conocido, Había empezado a recorrer ka avenida de la muerte y a poseer un nuevo tipo de compañero se piso.”
Guardó el cadáver durante 7 meses. El olor era insoportable, pese al dolor que le causaba tener que deshacerse de los restos del muchacho, no le quedó otra solución que quemarlo.
Por desgracia Dennis se volvería a enamorar muchas otras veces:
-        Kenneth Ockendon, de 23 años. Era un estudiante canadiense que tuvo la mala suerte de conocer a Nilsen el 3 de diciembre de 1979.
-        Martín Duffey, de 16 años. Asesinado en mayo de 1980.
-        Billy Sutherland, 26 años. Original de Escocia.
-        Un hombre de origen Tailandés o filipino, jamás se conoció su nombre.
-        El irlandés. Otro hombre asesinado sin nombre.
-        El Hippie. Dennis recordaba el lugar donde lo conoció: en un lugar llamado Charing en Cross, en Londres.
-        Sin nombre. El único dato que tenía la policía de este sujeto es que lo habían despedazado en 3 trozos.
-        Hubo dos jóvenes escoceses que conoció en el Soho de Londres, los mató a ambos. Tampoco recordaba sus nombres.
-        El Skinhead que se encontró en Piccadilly Circus.
-        Malcom Barlow, murio el 18 de septiembre de 1980.
-        Jhon Howlett, muere estrangulado en diciembre de 1981.
-        Gram. Allen tuvo un trágico final.
-        Stephen Sinclair el 1 de febrero de 1983. La última victima de Dennis.
Dennis no escogía a su victima al azar, eran estudiantes extranjeros e indigentes. Durante años, Dennis se enamoró repetidamente y cada vez que pensaba que su amante lo abandonaría, lo mataba antes. De esta manera lo mantenía a su lado en un estado perfecto, como si fueran muñecos.
Cuando los cadáveres empezaban a oler, los descuartizaba, hervían los restos y los tiraba por el inodoro. Era cuestión de tiempo que los vecinos se quejaran por la pestilencia que desprendían sus cañerías.
El 3 de Febrero de 1983 acude el fontanero para desatascar las cañerías y buscar el motivo de aquel horrible olor.
Al inspeccionar la fosa séptica, sintió arcadas; jamás en su vida había olido nada tan asqueroso. Observó que había un líquido viscoso de tono blanco con manchas rojas que parecían sangre, no tardó en ver la carne putrefacta flotando.
Llamaron a la policía. Gracias a la ayuda del fontanero investigan las tuberías hasta llegar al apartamento de Nilsen.
El 8 de febrero Dennis se dirigía a casa, acababa de salir del trabajo, no sabía que el inspector Peter Jay estaba esperándolo. Cuando le preguntaron por el atasco en la fosa séptica no le dio mucha importancia, hasta que nombraron los restos humanos que habían hallado en su interior.
El inspector sospechaba de él y con picardía le dijo que le mostrara el resto del cadáver, que no les hiciera perder el tiempo. Jamás se imaginarían la fría respuesta de Dennis: “Dentro de  dos bolsas de plástico en el armario. Venga, se lo enseñare”. Se encogió de hombros y con total naturalidad mostró los cadáveres a los agentes, como quién invita a un amigo a tomar una café. Los cadáveres estaban descuartizados, ni siquiera sabía cuantos había.
En la comisaría confesó todos sus crímenes. Incluso estaba encantado de que lo hubieran capturado:
“Ahora me siento culpable, merecedor de castigo. Estoy convencido de que merezco toda la pena a la que un tribunal pueda condenarme. Es un alivio que me hayan detenido, porque si lo hubiesen hecho a los sesenta y cinco años, podría tener a mis espaldas cientos de cadáveres”
Lo describen como un hombre inteligente y frío, pues hablaba de los crímenes sin mostrar arrepentimiento aunque Dennis le diría a la policia: “Nadie debe verme llorar por las víctimas, eso forma parte de mi dolor personal”
El interrogatorio duró 11 días. Se mostró muy cooperativo en la identificación de los cadáveres; aún pese a su ayuda, no se pudieron identificar a todos, a día de hoy siguen siendo un misterio. Le preguntaron el porqué de los asesinatos, a lo que respondió: “En ninguno de los casos estoy consciente de sentir odio hacia ninguna de las víctimas… recuerdo que salí en busca de compañía y amistad, pero aquel momento y para el futuro. Invité algunas personas a casa y otras se invitaron solas, aunque el sexo siempre estaba en segundo orden”.
 “Sólo deseaba una relación cálida, buscaba alguien con quién poder hablar, aunque es una sensación muy agradable y relajante tener a alguien en la cama a tu lado durante toda la noche. Después de matarlos, experimentaba un sentimiento doloroso de desesperación y una sensación de vacío. Aunque sabía que el cuerpo estaba muerto, pensaba que la personalidad estaba todavía dentro de él, consciente y atenta a mis palabras. Trataba de conseguir desesperadamente una relación que nunca estuvo a mi alcance”
Al examinar la casa de Dennis se encontraron con trozos de cadáveres descuartizados en bolsas. Torsos, cabezas, piernas brazos y por último bolsas con corazones, pulmones intestinos; era una auténtica carnicería.
Durante el juicio le dijo a los miembros del jurado: “puede ser que cuando mataba a aquellos hombres me matase a mi mismo, pues me quedaba de pie muy apenado y sumido en una profunda tristeza, como si acabase de morir un ser querido”.
El juez lo condenó a cadena perpetua con un mínimo de 25 años sin opción a la libertad condicional.